15 may. 2014

LA VISTA GORDA

Al llegar a la meta de  la caminada “dels tres pobles”, me dirigí junto con mi amigo Rafa a que nos dieran el bocadillo y el vino gratis que la organización había previsto para cada participante, era las 11 de la mañana y el estómago nos lo estaba pidiendo a gritos, los bocadillos se amontonaban en varias cajas de cartón,; de que lo quiere? me preguntó uno de los organizadores, de que son? de jamón. queso y longaniza, deme uno de longaniza, le pedí a la vez que le entregaba el ticket; en la mesa de al lado, habían cajas de botellas y media docena de porrones de vino negro de la comarca a disposición de los participantes de la caminata, nos quedamos unos minutos junto a los porrones devorando el bocadillo entre tragos de vino fresco. A pocos metros de mi, una mujer joven, se dirigió a uno de los organizadores pidiéndoles que le echaran un poco de vino en un vaso porque ella no sabia beber en porrón y seguro que se pondría perdida, a lo que le contesto el organizador de que allí solo se podía beber en porrón., la chica no dijo nada, dio media vuelta y se fue, tengo que decir en este punto que solo esta joven pidió beber en vaso, después de esto, solté el porrón y me fui con los demás meditando la escena que acababa de presenciar y que tal vez no valía la pena hacer comentario, pensé que sí, que este pequeño incidente es una pequeña muestra de la enfermedad que padece nuestra sociedad.
Nadie se la juega, estamos asustados, imbuidos en la cultura del miedo, y lo que es peor, cada vez con menos poder de reacción. Hemos sido doblegados, amansados, ya es normal respetar a toca-teja la norma dictada desde la cultura del miedo; la joven se fue un tanto frustrada y el organizador se sintió seguramente mas afianzado en su puesto ya que hizo cumplir la norma. Si estas pequeñas cosas, ocurren en un ambiente festivo como una caminata popular, ¿que estará sucediendo de puertas adentro en cualquiera de las empresa que aun están en funcionamiento.?
Pero..me pregunto, porque no cambiamos en esas pequeñas cosas cotidianas? porque no volver a conquistar lo que se nos ha arrebatado? la libertad, la autoestima, el poder de decisión, saltarnos la norma con sentido común, la dignidad es lo último que un hombre puede llegar a perder y en las pequeñas cosas nos seria mas fácil iniciar la reconquista haciendo la vista gorda.

7 comentarios:

  1. No llego a entenderte del todo. Si en realidad no habian vasos...

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  2. Marcos tienes razón, no me he explicado bien, el vaso lo llevaba la chica, otra cosa que no he dicho es que al rato vimos a otra mujer que venia del chiringuito con una botella pequeña de plástico llena de vino, señal de que le tocó otra persona mas sociable y/o que esta mujer se enrrolló mejor....pais

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  3. Tienes razón estamos asustados, nos cuesta reaccionar ante situaciones tan claras como esta de no poner vino en el vaso, ojalá sepamos reaccionar y perder ese miedo ante los absurdos que continuamente vivimos.
    Un abrazo

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  4. Gracias Icue por tu comentario al visitar esta tu casa
    Un abrazo

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  5. Toni, totalmente de acuerdo contigo. Hay personas que se atienen a la norma sin ninguna capacidad de juicio o reacción. Hay veces que hay que saltarse la norma, siempre sin perjudicar al resto, pero por llenar algún vasito de vino a personas que no sepan beber en porrón no se va a perjudicar a nadie. Había vino de sobras. Es más yo me hubiera sacrificado y en vez de echar 20 tragos o más me hubiera conformado con 15 o 16.

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  6. Hay cosas que están mal montadas y otras bien. Que hay que mirar de mejorar.
    Aparte de la chica, las otras personas testigos del caso, podrían haber mediado educadamente en favor de ella.
    A veces nos coge de improviso y no sabemos reaccionar.
    Si se puede mejorar un sistema hay que hacerlo.
    En todo caso no es aquí, sino con los organizadores de la marcha. Para que no vuelvan a aplicar esa norma.
    En un buffet libre habias de pedir el vino y me dieron un vaso mediano y no lleno; a media comida y al pedir otro me pidieron 2 o 3 euros; ya tienen un cliente menos.

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  7. Toda la razón, Toni. Me pasmó cuando estudié "El miedo", para documentarme en la publicación reciente que ya conoces. Es terrible la sensación de poder que proporciona la más leve humillación a los demás. Además, si la humillación es a una mujer y la realiza un hombre, el sentido de poder es superlativo, Al contrario, se produce un rechazo inmediato hacia la mujer proclamando su mal carácter, su histeria, su maldad, etc. Lo normal en una caminada es poseer un espíritu solidario y de afecto que garantice la diversidad y contente a quienes no conocemos y explica unas razones suficientemente racionales. Lo siento, Toni, pero esto lo diría yo en una de las reuniones de vuestro grupo.

    Un abrazo, Tocayo.

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