17 may. 2014

LA TARA

La palabra tara tiene varias acepciones, centrándonos en la que hace referencia a las personas, eso es, la del defecto físico o psíquico generalmente hereditario, quería dar mi opinión a este término de tara. Creo que todos estamos tarados, no hay nadie que se salve, la perfección no existe, tal vez ese sea el motivo principal de nuestra existencia en la tierra, tomar conciencia de ello, debía ser lo suficientemente persuasivo para que nuestras relaciones personales fueran mejores, de esta manera, habría mas entendimiento, quizás no tantas guerras, nuestras relaciones entre personas serian mas humanas si antes de enjuiciar a una persona hiciéramos un examen de conciencia y admitiéramos nuestra tara, yo critico, pero igualmente mi interlocutor es libre de criticarme. Es cuestión de ese examen de conciencia y de admitir que los demás, pueden o no, admitir nuestra tara, solo de esta manera, aceptándonos mutuamente, nos enriqueceremos de las relaciones con los demás; están pues equivocados, los que rompen relaciones con una persona porque le ven la tara y no la aceptan, sin preguntarse si esa otra persona admite la suya; evidentemente de que quien no se reconoce ninguna tara, está proclamando a los cuatro vientos su tara que no es otra que la soberbia (altivez, altanería, arrogancia, vanidad) y que a la vez está falto de humildad, modestia  y sencillez. Antiguamente se decía o se creía que estar tarao era la consecuencia de haber sufrido un traumatismo o de recibir muchos golpes en la cabeza como es el caso de los boxeadores.

3 comentarios:

  1. Un problema grandioso son los prejuicios.
    Juzgar a las personas por cuestiones no objetivas.
    Tememos lo desconocido, por eso mismo.
    To er mundo e gueno, o la gran mayoria, salvo algún que otro malo malo malo.
    No es tan fiero el león como lo pintan.
    Menos lobos, Caperucita. Etc.etc.

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  2. De acuerdo, Toni. La imperfección propia es la primera de la que tenemos que tomar conciencia. Posteriormente, deslindar y no creer que no saber A o B, es una tara. Ni mucho menos, eso es un accidente. Las faltas del espíritu, de los sentimientos, de la razón, son los lugares donde se localizan las llamadas taras y no en lo aprendido por similitud o memoria. Esas taras son las que provocan la desidia, la diferenciación hipócrita y las guerras para dilucidar qué sentimientos son los mejores y más puros. Pues ¿sabe usted qué? ¡Que esa es la excusa para que los poderosos tarados sometan a los débiles libres de taras! Excelente, Toni.

    Un abrazo, Tocayo.

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