31 jul. 2014

BENEFICIOS DEL DORMIR DESNUDOS

Marilyn Monroe lo tenía claro: unas gotas de perfume son suficientes.
Sobre el dormir desnudos, la ciencia asegura que hay más ventajas que inconvenientes; eleva los niveles de oxitocina y aporta felicidad a la pareja.
En el caso de los hombres, favorece también la fertilidad porque las células que producen los espermatozoides funcionan mejor a temperaturas ligeramente por debajo de la normal del cuerpo. Dormir sin ropa evita que el cuerpo acumule temperaturas altas y esto favorece la liberación de melatonina, una hormona que, entre otras cosas, combate el envejecimiento celular. Evitar un exceso de calor corporal también activa la hormona del crecimiento (HGH), que afecta a casi todas las células del cuerpo, y que es esencial para la reparación ósea y de los músculos.
Los niveles de cortisol se regulan mejor a temperaturas no demasiado elevadas y en las primeras horas del sueño, entre las 22.00 y las 02.00. Es en esta franja horaria cuando esta hormona desciende, evitando que se sitúe en rankings demasiado altos, causados por estados de estrés prolongados, lo que ejerce un beneficiosa influencia sobre la presión sanguínea, la tendencia a aumentar de peso y el envejecimiento prematuro.


Dormir ligero de ropa eleva los niveles de oxitocina, conocida como “la hormona del amor” y relacionada con los patrones sexuales. La oxitocina contrarresta el estrés y la depresión mediante la lucha contra los efectos nocivos de un cortisol demasiado elevado. Según Francisco Segarra, psicólogo y coordinador de la Clínica del Sueño Estivill, en Barcelona, “dormir con demasiada ropa no es saludable con respecto al sueño, y menos si ésta es ceñida, porque entonces impedimos la regulación de la temperatura corporal, que lleva implícita una serie de funciones relacionadas con la nivelación de determinadas sustancias y hormonas, que nos ayudan a poner en orden todo lo que se ha alterado durante el día. Esa es la función del sueño, regular el organismo”.

Otra cuestión diferente es el eterno debate sobre si es mejor dormir con la pareja o en camas independientes y, últimamente, las voces se decantan más, no solo por la separación de bienes, sino también por la de los cuerpos durante la noche. Una cosa es el sexo y otra, muy distinta, el sueño. Déjenme que les cuente la historia del luchador de sumo, que leí hace tiempo en un libro de Itsuo Tsuda, un japonés que creó el Katsugen Undo, un sistema de trabajo corporal basado en series de movimientos regeneradores. Érase una vez un luchador de sumo que ganaba todos los torneos y que era el mejor del reino. Un día conoció a una mujer, se enamoró de ella y se casó y, tras el matrimonio, empezó a dormir junto a ella, en la misma cama. Su esposa era muy pequeña y delicada y el luchador de sumo tenía miedo a aplastarla de noche, con lo que, inconscientemente, su cuerpo dejó de moverse durante el sueño, como lo hacía habitualmente. Tras un tiempo el luchador empezó a perder su fuerza y sus combates y ya nunca más fue el mejor del reino. Lo que Itsuo quiere contar con esta historia es que durante la noche el cuerpo realiza movimientos inconscientes de descarga que sirven para relajar los músculos y liberar el estrés y que, si no se dispone de espacio para hacerlos, se está uno privando de esta beneficiosa terapia natural.

Un artículo de la BBC News titulado Bed sharing “bad for your health” hacía eco de los estudios del doctor Neil Stanley, que trabaja en uno de los principales laboratorios del sueño en la Universidad de Surrey, Reino Unido. Stanley asegura que las parejas sufren un 50% más de problemas a la hora de dormir si comparten la cama.La investigación revela que dormir mal está ligado a posibles depresiones, problemas de corazón, trastornos pulmonares, accidentes laborales y de tráfico y divorcios, a pesar de que esta relación ha sido ignorada como un aspecto importante para la salud.

Este investigador asegura que la tradición moderna de la cama matrimonial comienza con la revolución industrial, cuando las personas se mudan a ciudades masificadas y no tienen suficiente espacio para vivir. En la antigüedad no era raro que los matrimonios durmiesen separados. Incluso en la antigua Roma, la cama matrimonial se utilizaba exclusivamente para las relaciones sexuales, no para dormir.Stanley es firme partidario de que se retome la antigua tradición en aras de un mejor descanso y para evitar disputas entorno a los ronquidos, visitas nocturnas al baño, número de mantas que debemos echarnos encima o temperatura óptima de la habitación.

Los partidarios de una activa vida sexual, siempre a favor de dormir en el lecho matrimonial, pueden empezar también a reconsiderar su postura, desde el momento en que muchos especialistas aseguran que las camas separadas, contrariamente a lo que parezca, pueden avivar el erotismo. Es la teoría e la sexóloga francesa Ghislaine Paris, autora de varios libros sobre el tema, entre ellos L’importance du sexuel (Odile Jacob, 2013). En un artículo de Doctissimo.es, Paris afirma, respecto a la rutina de pernoctar cada día junto a la pareja, “llega un momento en el que el acto sexual no lo provoca el deseo real, sino la proximidad. El único objetivo es la búsqueda de la satisfacción”. El artículo continúa, “en estos casos la sexualidad es el resultado de una oportunidad, un poco como si cogiéramos cada día un bombón de una caja abierta, con la pérdida de entusiasmo que eso conlleva. El cuerpo del otro está al alcance de la mano, accesible. Paulatinamente el valor de la unión sexual se degrada y el deseo se apaga. En este sentido, dormir en habitaciones separadas puede reactivar la intencionalidad sexual y poner en marcha la seducción. Si uno decide visitar la habitación del otro es porque siente deseo y quiere mantener relaciones”.
Fuente: el País



7 comentarios:

  1. Posiblemente tenga tantos beneficios como indicas, pero no creo sea muy habitual, posiblemente todos lo hayamos hecho en ciertas edades y circunstancias, tiene su "aquel", pero no lo veo higienico.

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    1. Pues no se que decirte Marcos con eso de que es mas higiénico, estoy pensando en la pedorretas que seguramente se disipan antes.
      SAlut company

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  2. Toni, tus consejos son cada día más acertados y sabes ya yanto de nuestros cuerpos que sin ti no haríamos ni un tercio de vida saludable. Es cierto y estoy de acuerdo con lo que dices. Incluido el hecho de la atracción sexual estando separados. Poder tocar o acariciar sin excitación previa de un deseo tan puro como necesario, puede llevar a una costumbre que deja sin sensibilidad zonas erógenas importantes. Y, sí, creoq ue tanto la higiene como el aprovechamiento de un espacio que ya, en muchos casos se posee, favorecen que la pareja posea su propia intimidad, que le pertenece, que es suya y que no tiene por qué cambiar por costumbres absurdas. Te felicito muy sinceramente.

    Un gran abrazo, Toni.

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  3. ¡Ah!, Toni, se me olvidaba. No sé yo si con Marilyn hubiese aceptado yo el espacio separado...

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    1. Amigo Antonio, has puesto el dedo en la llaga, pensaba que nadie iba a hablar de la Marilyn. Te explico una anécdota; cuando tenia unos 25 años, dormí arrimao a una chica que me gustaba, era un refugio con muchos jóvenes en literas de madera, como hacia frío, estábamos metidos en nuestro saco, bueno, pues me pase toda la santa noche como un burro en acción, malditos ropajes!!!
      Un abrazo tocayo

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  4. JEJEJE ANTONIO!!! ..... (se te había olvidado algo importante) jejejeje................. No veo mal las camas separadas... aunque en ese aspecto mi esposo y yo somos muy convencionales (hasta que dejemos de serlo):))) saludos.

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    1. Mabel, las camas separadas, yo las dejaría solo como prevención ante cualquier contagio, no siendo así, ami, dame contacto :))
      Un abrazo

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