13 ago. 2015

EL MIEDO

Tenemos una defensa natural basada en el miedo, gracias al miedo, nuestro cerebro actúa de forma instantánea para defendernos ante cualquier agresión ; osea que el miedo es necesario para la supervivencia del ser humano y cada uno de nosotros lo percibimos. Pero el miedo puede o no estar justificado, cuando está justificado es un arma de defensa, nuestro organismo se prepara a dar la batalla y enfrentarse al peligro; cuando no lo está, nuestro organismo se prepara igualmente, pero sin ninguna necesidad, en este caso tenemos un problema psicológico que puede ir desde leve hasta grave como el caso de la esquizofrenia. Entonces, podemos decir que el miedo sin justificar es un desequilibrio de nuestra psiquis, y debemos, si queremos, evitarlo y controlarlo para poderlo eliminar por completo. Un ejemplo de miedo justificado, sería por ejemplo el de un atraco, nos amenazan con una pistola y es lógico la percepción del peligro que sentimos precisamente para enfrentarnos a él. Un ejemplo de miedo sin justificar, sería el que una pequeña e inofensiva araña se posara sobre nuestro cuerpo.
Si tenemos un problema Psicológico, como el miedo sin justificar, se nos presenta varias maneras de actuar, a saber: 
A) No hacer nada, con lo cual, estamos alimentando esos miedos que irán a mas. 
B) Llevar a cabo una serie de acciones para erradicarlos y liberarnos. 
Es obvio que si pensamos inteligente-mente, optaremos por liberarnos del miedo, entonces debemos pasar a la acción: 
Para curar cualquier enfermedad o desequilibrio de nuestro cuerpo, lo primero que debemos hacer es estudiar a fondo acerca de ese desequilibrio, en este caso el mecanismo del miedo de nuestro cerebro. A partir de que conocemos como y porque actúa ano-malamente nuestro cerebro podremos iniciar un proceso de inversión o de equilibrio. Para quien quiera saber mas acerca del miedo y de su mecanismo, le sugiero que lea el libro de Jesús Yanes, “El control del Estrés y el mecanismo del Miedo”de-Edaf.
Siguiendo con el ejemplo de la araña, podemos hacer un ejercicio de entreno para desterrar ese miedo, imaginemos que podemos disponer de muchas arañas de diferentes tamaños, desde una pequeñita de 2 ó 3 mm hasta una grande de 10 metros. Nuestro cerebro aunque sea del tipo miedoso, apenas reaccionará con la araña minúscula, Podemos coger la araña minúscula y jugar con ella. Acto seguido, dejamos esa araña y cogemos la siguiente talla, lo mas seguro es que después de la primera experiencia, nuestro cerebro esté preparado para enfrentarse a esta segunda, y así sucesivamente, iríamos pasando de una en una cada vez mas grande. Este simple ejercicio es muy útil y llevaría a nuestro cerebro a relativizar las diferentes situaciones y superarlas. Por poner un símil, sería como las vacunas, es decir, dar a nuestro cuerpo pequeñas dosis de lo que queremos vencer para crear anticuerpos y/o defensas naturales. Y así, en pequeñas dosis debemos actuar para superar nuestros miedos en todos los campos. Evidentemente que cada uno de nosotros tenemos una capacidad diferente de superación y que si nos pusieran la prueba de la araña, cada uno llegaríamos a enfrentarnos a ellas a una determinada escala; pero de lo se trata al fin y al cabo es de superar unos ciertos niveles, para ser normales, el liberarnos de los miedos sin justificar, nos hará ser mas felices al estar mas en armonía con el medio que nos rodea y que no se nos juzgue de miedosos, una 
etiqueta que no nos favorece.

5 comentarios:

  1. Genial, Toni ... bien planteado. Aprovechando que es verano y casi en el zenit del cachondeo estival playero, te diré, a cuento del tamaño de las arañas, que tenía yo una vecina que opinaba lo mismo aunque no fuera, exactamente sobre las arañas.
    Bona vesprá.

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    1. Y quien dice una araña dice cualquier otro animal, es un problema de relatividad del tamaño
      Adeu!!

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  2. La manifestación fisiológica del miedo se da en el cerebro, concretamente en el cerebro reptiliano y en el sistema límbico. Ocurre porque el cerebro está todo el tiempo escaneando a través de los sentidos todo lo que sucede alrededor de la persona, incluso cuando duerme. Si en algún momento detecta un peligro, se activa la amígdala cerebral –situada en el lóbulo temporal– y se producen cambios físicos inmediatos que pueden favorecer el enfrentamiento, la parálisis o la huida.

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  3. Sr.Marcos, le comunico que su nota en el examen de fisiología y anatomía humana es de un 10

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