16 jul. 2014

LA HIGIENE BÁSICA



Dr. Frédéric Saldmann
Sabemos que
los niños que crecen en un ambiente excesivamente limpio, tienen muchas más posibilidades de sufrir algún tipo de alergia, ya que su sistema inmunitario necesita unas mínimas dosis de gérmenes para estar activo y sano. A medida que envejecemos, el sistema inmunitario cambia y no trabaja tan bien, es más lento para responder; esto aumenta el riesgo de enfermar. Es posible que las vacunas antigripales u otras vacunas no funcionen tan bien ni lo protejan durante el tiempo que se esperaba.
Se puede presentar una enfermedad autoinmunitaria. Se trata de una enfermedad en la cual el sistema inmunitario ataca por error y destruye los tejidos sanos del cuerpo.
La curación también es lenta en las personas mayores. Hay menor número de células inmunitarias en el cuerpo para lograr la curación.
La capacidad del sistema inmunitario para detectar y corregir defectos celulares también declina. Esto puede ocasionar un aumento del riesgo de cáncer (resumen de varias fuentes, muy interesante y MedlinePlus).
Debemos observar ciertos hábitos higiénicos sin llegar a límites y dejar margen para que nuestras defensas estén minimamente activas.
El médico francés Frédéric Saldmann explica en El mejor medicamento eres tú (Aguilar), un manual de salud cotidiana del que se han vendido más de 400.000 ejemplares en el país vecino, qué consejos de higiene básica no deberíamos olvidar bajo ningún concepto.
1. Lavarse las manos
Es una obviedad, pero muchos la olvidan. No hace falta estar todo el día con las manos bajo el grifo, pero la sencilla costumbre de lavarse las manos antes de comer y después de ir al retrete reduce en un 20% las posibilidades de contraer infecciones respiratorias y digestivas.
2. Cerrar la tapa del váter
Esta sencilla costumbre, que muchos se saltan, evita que los gérmenes se extiendan por todo el baño y acaben en nuestros pulmones. Si la tapa del inodoro está abierta cuando tiramos de la cadena, los gérmenes fecales se desplazan casi dos metros a todas las direcciones.

3. Cambiar la almohada regularmente
Al cabo de dos años el 10% del peso de una almohada que no ha pasado por la tintorería corresponde a ácaros muertos o deyecciones de éstos.
4. Limpiar la nevera
Debemos vaciar la nevera y limpiarla por completo dos veces al mes. Los microbios como la temible Listeria se desarrollan justamente en atmósferas frías y húmedas a cuatro grados, y no nos interesa que anden cerca de nuestra comida.
5. Congelar los alimentos crudos
Este es un consejo que hace unos años se impuso en todos los restaurantes de España, pero en muchas casas sigue sin tomarse. Congelar el pescado si se quiere consumir crudo elimina el anisakis, un parásito que puede ser la causad de una perforación intestinal; hacer lo mismo con la carne de buey preparada para steak tartar evita contraer la solitaria.
6. Mantener separados los utensilios de limpieza
Las herramientas que usamos para limpiar son un vector terrible de suciedad. Una esponja o una bayeta pueden convertirse en un nido de microbios si no se pasan por lejía regularmente antes de ponerlas a secar. Los trapos de cocina deben lavarse los más a menudo posible a sesenta grados, y jamás deben reutilizarse si están húmedos.
7. No compartir la toalla
La toalla no se debe compartir con toda la familia: al pasarnos la toalla nos pasamos al mismo tiempo los microbios. La toalla, además, debe estar bien seca antes de usarse. Si todavía está húmeda, es mejor tirarla sin vacilar al cesto de la ropa sucia, porque una toalla húmeda es un perfecto medio de cultivo para que se desarrollen los microbios. En veinticuatro horas tienen tiempo suficiente para multiplicarse. Resultado: una vez limpio habrás esparcido por tu cuerpo una colonia de microbios que se desarrollarán perfectamente en los pliegues, provocando luego rojeces e infecciones. El guante de ducha sólo se debe utilizar una vez, y luego lavarlo. De lo contrario servirá para repartir la mugre por todo el cuerpo.
8. Lavar el cepillo de dientes
Es aconsejable cambiar regularmente de cepillo de dientes, sobre todo después de una gripe o unas anginas, para evitar volver a sembrar y arrastrar las infecciones.Para ahorrar en cepillos de dientes basta con ponerlos a lavar de vez en cuando en el lavavajillas, con el detergente habitual. Un estudio científico ha demostrado que este método hacía desaparecer la totalidad de los microbios presentes.
9. No acumular platos en la pila
La pila de la cocina puede llegar a acumular 500.000 bacterias por metro cuadrado y, si somos de acumular vajilla, convertiremos el fregadero en el lugar más sucio de nuestra casa, por encima del váter. Si no puedes lavar los platos en ese momento, enjuágalos con agua y unas gotas de lejía para evitar que se forme un caldo de cultivo.
10. Limpiar los objetos cotidianos
Es importante no olvidar limpiar los objetos cotidianos que quizás jamás hemos limpiado: el mando de la tele, los interruptores de la lamparilla de noche, el teléfono portátil, las gafas, la parte de debajo del reloj… Sabiendo que el 92% de los móviles están recubiertos de microbios, entre ellos un 16% de bacterias fecales, hay motivos suficiente para limpiarlos y, en todo caso, para evitar prestarlos e intercambiar la porquería.

8 comentarios:

  1. Pues los dos consejos son bien fáciles de aplicar. Os contaré algo, hace meses que mi esposa ha cambiado la marca del dosificador de jabon del lavabo, a uno que me encanta el aroma que te deja, e instintivamente siempre que entre o pase, me lavo automáticamente. Lo de la tapa del inodoro es un clásico que se nos atribuye a los hombres. Hace años que me propuse cerrarla siempre y me aplaudian, ahora como me la deje abierta una vez me dicen de todo.

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    1. Marcos de los 10 consejos de higiene, eso que dices del aplauso, podría hacerse automáticamente, es decir cada vez que haces algo bien hecho como cerrar la tapa, lavarse las manos etc. debería sonar un aplauso por toda la casa para que se enterase la familia
      Un abrazo Chè

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  2. Hola Toni! muy buena y didáctica tu entrada! Pensar que los griegos ya pensaban en algo parecido ya que Higieya era la diosa de la salud, en la Grecia antigua. Para Hipócrates, la salud no era "designio de los dioses" (como se pensaba entonces) sino el cuidado de las personas, a sí mismas y a sus prójimos... Recién para fines del siglo XIX al XX se comenzó a pensar en la Higiene como ciencia, ya que es uno de los más importantes factores para prevenir enfermedades, así también como la alimentación, el medio ambiente y las costumbres de cada una de las distintas etnias del planeta. Me ha gustado mucho tu entrada tan educativa. Un abrazo y feliz fin de semana...

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    1. Gracias Mabel por tu apunte al comentario, es un tema complejo como todo lo que atañe a nuestra salud, pero mejor saber a que atenerse cuando se saben los peligros que corremos, en este caso con la higiene
      Feliz fin de semana, un abrazo

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  3. El consejo que desconocía es el de limpiar la nevera por dentro “dos veces al mes” (cada quince días) creí que podía ser un poco más tarde, los otros más o menos son de fácil y necesario seguimiento.
    Un abrazo.

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  4. También yo ando un poco descolocao José, supongo que no está equivocado ese consejo, pero a partir de ahora pondré mas atención a la nevera
    Un abrazo

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  5. Un magnífico repaso a costumbres que jamás se deben olvidar. La limpieza e higiene deben ser escrupulosas sin abandonar el medio en el que vivimos. Él nos suministra, como bien dices, una autoinmunidad que sería imposible alcanzar en una habitación aséptica. ¡Ah! pero la higiene es otra cosa, la higiene es lo que nos expones con tanto acierto, Toni.

    Un abrazo, Tocayo.

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